Texto y fotos: César Wesche
Con una propuesta artística que cautivó al público de principio a fin, el espectáculo de danza contemporánea ASTRARIA logró transportar a los asistentes hacia un universo donde la imaginación, el simbolismo y las emociones se convirtieron en protagonistas. Inspirada en los mundos surrealistas de Remedios Varo y Leonora Carrington, la puesta en escena demostró que el arte sigue siendo un puente capaz de conectar la sensibilidad humana con las preguntas más profundas de la existencia.
A través de una narrativa que exploró el encuentro entre dos mundos aparentemente opuestos, la razón y la emoción, el fuego y la luna, el conocimiento y el sentimiento, bailarines y creadores dieron vida a una historia cargada de poesía visual. Criaturas fantásticas, guardianes del cosmos y cuerpos en constante movimiento construyeron una atmósfera donde la memoria, el misterio y la transformación encontraron un lenguaje propio más allá de las palabras.
La obra rindió homenaje a la riqueza creativa de Leonora Carrington y Remedios Varo, dos artistas que marcaron la historia del surrealismo al desafiar los límites de la realidad y abrir caminos hacia nuevos universos simbólicos. Sus visiones fueron reinterpretadas mediante la danza, permitiendo que el público se adentrara en paisajes oníricos donde la libertad, la imaginación y la fuerza de lo femenino ocuparon un lugar central.
Sin embargo, más allá de su propuesta estética, ASTRARIA destacó por el profundo compromiso y profesionalismo del talento local. Cada detalle de la producción fue cuidadosamente trabajado para ofrecer una experiencia inmersiva y emotiva y sobre todo de inclusión ya que la misma fue explicada en el lenguaje de señas, demostrando la capacidad creativa de artistas independientes que, con esfuerzo y pasión, continúan enriqueciendo la vida cultural de la comunidad.
Especial reconocimiento merece la participación de la maestra Steph Sánchez, cuya presencia en la organización y sobre el escenario aportó experiencia, sensibilidad y liderazgo artístico a una producción que reunió a bailarines y maestros de distintas generaciones. La diversidad de edades y trayectorias presentes en escena evidenció que la danza es también un espacio de encuentro, aprendizaje y construcción colectiva.
El estreno de ASTRARIA dejó claro que el arte local posee la fuerza necesaria para crear espectáculos de gran calidad, capaces de emocionar, inspirar y generar reflexión. Más que una función de danza, la obra se convirtió en una celebración de la diversidad, la creatividad y el poder transformador del trabajo colaborativo.
La ovación del público al final de la presentación fue el reflejo de una experiencia que logró su propósito: recordarnos que las diferencias no nos separan, sino que nos enriquecen, y que, como en la gran danza del universo narrada en ASTRARIA, cada persona aporta una pieza única e indispensable para construir armonía.




















































