“La hermanastra fea” (título original Den stygge stesøsteren, en inglés The Ugly Stepsister) es una perturbadora reinvención del clásico cuento de Cenicienta desde la visión de la hermanastra “fea”. La película nos muestra a Elvira (interpretada por Lea Myren) lidiando con su invisible inferioridad frente a su hermanastra Agnes (Thea Sofie Loch Næss) en un reino donde la belleza lo es todo. La ambiciosa madre Rebekka (Ane Dahl Torp) dirige la estrategia para que Elvira “mejore”, sometiéndola a transformaciones violentas y tortuosas, mientras el príncipe Julian (Isac Calmroth) anuncia un baile para elegir esposa.

La dirección corre a cargo de Emilie Blichfeldt, quien también firma el guion, en lo que constituye su ópera prima cinematográfica. La película es una coproducción entre Noruega, Polonia, Suecia y Dinamarca, y su estreno se dio en el Festival de Sundance el 23 de enero de 2025 en la sección de medianoche, seguido por su exhibición en la sección Panorama del Festival de Berlín.

Las partes más escalofriantes de “La hermanastra fea” están marcadas por escenas de horror corporal explícito. Se muestran operaciones grotescas —por ejemplo, la costura permanente de pestañas o intervenciones estéticas dolorosas— y mutilaciones detalladas que provocan repulsión. Momentos como extraer lombrices de la boca o convertir el cuerpo en un proyecto de transformación obsesiva hacen que la película oscile entre el cuento de hadas y un infierno psicológico. También hay escenas de vómitos, dolor físico extremo y distorsión del cuerpo que remiten al terror corporal (body horror), como cuando las intervenciones físicas se vuelven simbólicas de la autoagonía impuesta por los estándares de belleza.

La película combina elementos de sátira, horror y fantasía retorcida para cuestionar la tiranía de la apariencia. En lugar de presentar personajes maniqueos, la historia humaniza a Elvira y Agnes: ninguna es completamente villana ni víctima, sino atrapada por expectativas externas. Rebekka, la madre, actúa como la impulsora manipuladora que empuja a su hija a la transformación a toda costa, mostrando los peligros de quienes vulneran cuerpos en nombre de “mejorar”.

Al cerrar, “La hermanastra fea” deja una advertencia contundente: cuando la belleza se convierte en mandato social, muchas almas son sacrificadas en el altar del ideal estético. Cuánto dolor, cuántas mutilaciones físicas y psicológicas estamos dispuestos a asumir sólo para cumplir con estándares impuestos? Cuando un cuerpo se convierte en proyecto y la autoestima depende de aprobación externa, el precio puede ser devastador. Esta película nos interpela: ¿hasta dónde llegaremos para «ser atractivos» cuando nos piden renunciar a nuestro bienestar, humanidad y límites?









