
Rosalía lo ha vuelto a hacer. El primer single de su nueva era, Berghain, ha revolucionado la escena musical. Hace apenas una semana, la cantante catalana anunciaba el lanzamiento de su cuarto trabajo discográfico, Lux, un álbum en el que la artista promete dejar atrás los sonidos de Motomami y El Mal Querer para adentrarse en un universo sonoro mucho más experimental.
Y prueba de ello es este primer sencillo, en el que ha trabajado junto con la orquesta Sinfónica de Londres, responsable de acompañarla instrumentalmente, y con dos figuras de renombre de la escena musical actual: la islandesa Björk y el productor estadounidense Yves Tumor.

El lanzamiento ha generado numerosas reacciones en las redes sociales. Y una de las más destacadas es la del compositor de bandas sonoras Jordi Longán, quien ha querido analizar en profundidad la nueva canción de la cantante española. »Y es que Rosalía nos ha dejado tan descolocados como fascinados, con un tema que podría haberse compuesto perfectamente en 1712 por su sonoridad barroca», comenzaba diciendo en su perfil de TikTok.
»La canción está en Re menor y se sostiene solo sobre tres acordes: Re menor, Sol menor y La Séptima, que van reapareciendo una y otra vez en distintas combinaciones. Lo primero que me llamó la atención fueron esos arpegios frenéticos de violín tocados en ‘sautillé’, una técnica que se usa para tocar notas rápidas con rebote de arco. Pero tengo mis dudas de que esa parte esté grabada ese tempo real», explicaba el experto.

Su teoría es que la canción se grabó de forma más lenta y luego se aceleró digitalmente. »Hay algo que me parece artificial. Además, si miras la partitura que Rosalía publicó, verás que ahí la melodía no coincide del todo con la grabación. En la partitura aparecen tresillos de semicorchea, mientras que en el tema se escuchan fusas, que son mucho más rápidas. Mi teoría es que la partitura era el boceto original, y que en producción decidieron acelerar y variar el patrón rítmico para hacerlo más rico y menos monótono», señalaba.
»Tras esa intro, hay un ritardando enorme, el tempo cae drásticamente y luego arranca de nuevo con toda la orquesta en Tuti y un coro en alemán. »Cuando entra Rosalía sorprende con un registro de soprano lírica, también en alemán, todo esto con los arpegios del principio sonando de fondo, pero mucho más rápidos, y esta vez sí que se notan manipulados.

Otro detalle que refuerza su teoría de que la canción se aceleró en posproducción es que Rosalía cambia al español bajando una octava hasta su registro habitual. Esa parte tiene una energía distinta, se sostiene con un ostinato haciendo arpegios y también hay unos violines en glissando que volverán a aparecer más tarde y serán muy importantes», afirmaba.
Tal y como explicaba el experto, el segundo acto del tema comienza con la entrada de Björk. »El sonido se transforma por completo. Es más oscuro, más sintético, pero los acordes son los mismos, solo que con distintas inversiones y texturas», indicaba. En la parte final, la voz de Yves Tumor, según el experto, se va desintegrando gracias a efectos como delays, reverbs y distorsiones. »Y aparecen de nuevo los violines en glissando, dando lugar a un clímax supercinematográfico y surrealista. Es como si el tema empezara en el siglo XVIII y terminara en 2025. Y eso, para mí, es lo que hace que Berghain sea tan fascinante. Un tema entre el barroco y la vanguardia donde Rosalía nos demuestra de nuevo la increíble musicaza que es», concluía.










