En el marco del 26° Festival de Danza Folklórica Mexicana Candox, la cultura chiapaneca se vistió de gratitud y reconocimiento al rendir un emotivo homenaje a una de sus voces más firmes y sensibles: Petrona de la Cruz.
Tuxtla Gutiérrez fue escenario de un encuentro donde el arte no solo se mostró, sino que también se sintió. El Instituto de Arte y Cultura Candox A.C., en colaboración con el H. Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, el Gobierno del Estado de Chiapas, Coneculta, Movimiento Ciudadano por la Cultura A.C., CIOFF Sección Nacional México y diversas instancias culturales, celebró el 26° Festival de Danza Folklórica Mexicana Candox “Petrona de la Cruz”
El festival, que conmemoró además el 26 aniversario de la Compañía Folklórica Candox, tuvo como invitados especiales al Ballet Folklórico Adolfo León y al Ballet Folklórico Petatzécuaro de Pátzcuaro, Michoacán, quienes ofrecieron una muestra vibrante de color, tradición y talento. Más allá de los escenarios, el evento fue un testimonio de hermandad cultural, demostrando que el arte une territorios y corazones, sin importar fronteras ni estados.
El momento más significativo de la celebración fue el homenaje a Petrona de la Cruz, actriz de teatro indígena, escritora y defensora incansable de los derechos de los pueblos originarios, de las mujeres y de la niñez. Su trayectoria es reflejo de una vida dedicada a transformar el dolor en palabra y la memoria en resistencia.
Petrona de la Cruz ha sido reconocida con importantes distinciones, entre ellas el Premio Chiapas en Literatura “Rosario Castellanos” (1992) y la Medalla Rosario Castellanos, otorgada por el Congreso del Estado de Chiapas en 2019. Ese mismo año obtuvo el primer lugar en la Muestra Estatal de Teatro con el monólogo Dulces y amargos sueños y fue homenajeada en la Feria del Libro de la UNICACH.
Su voz ha trascendido escenarios locales y nacionales para llegar a espacios internacionales. Ha participado en recitales y conversatorios impulsados por el INALI y la UNESCO, en el Festival Internacional Cervantino Barroco y en múltiples encuentros literarios y teatrales. Sus obras han sido representadas en países como Australia, Canadá, Estados Unidos y diversas naciones de Latinoamérica, llevando consigo la cosmovisión y la fuerza de la mujer maya.
Entre su vasta obra dramática destacan Dulces y amargos sueños, Infierno y esperanza, Desprecio paternal, La monja bruja, Soledad y esperanza, así como Una mujer desesperada, publicada en inglés por Duke University Press, y Madre olvidada, incluida en compilaciones de teatro latinoamericano. Su trabajo literario se ha consolidado como una denuncia poética y profunda de las desigualdades, pero también como un canto a la dignidad y la esperanza.
El reconocimiento a Petrona de la Cruz en este festival no fue solo un acto protocolario, sino un gesto de justicia cultural. Su vida y su obra recuerdan que el arte es una herramienta de transformación social y que, cuando nace desde la raíz de los pueblos, se convierte en una luz que guía a nuevas generaciones.
Así, el Festival Candox reafirmó su vocación humanista: celebrar la danza, la palabra y la memoria viva de quienes, como Petrona de la Cruz, han hecho del arte un camino de resistencia, identidad y amor por la cultura mexicana.




























































































