
Durante la Semana de la Alta Costura de París 2026, celebrada del 26 al 29 de enero, Dior presentó su colección primavera-verano bajo la dirección de Jonathan Anderson, quien debutó en el territorio más emblemático de la maison. El desfile tuvo lugar el 26 de enero y contó con la presencia de figuras destacadas como Rihanna, Jennifer Lawrence y Carla Bruni, entre otros. Anderson abordó la alta costura con un enfoque reflexivo y arqueológico, considerándola un sistema abierto, frágil y vital que se transforma constantemente, al igual que la naturaleza.

La propuesta creativa se desarrolló en un espacio con un techo vegetal de muschio, hierbas y ciclamini, creando un ambiente conceptual que evocaba una cámara de maravillas contemporánea. Las siluetas son amplias y fluidas, con faldas que se expanden como volúmenes de aire y vestidos de noche que diseñan el espacio alrededor del cuerpo. Los materiales como el chiffon, las organzas desfrangadas y el crochet se utilizan de manera estructural, demostrando cómo la artesanía puede convertir la delicadeza en arquitectura. Además, la colección rinde homenaje a la historia de Dior al incorporar siluetas icónicas de Christian Dior, referencias a Yves Saint Laurent, John Galliano y Maria Grazia Chiuri, mientras introduce elementos modernos como la magliería en el vocabulario couture y borse realizadas con tejidos del siglo XVIII o reinterpretaciones del Lady Dior.

La estética general es ligera y femenina, con telas suaves como sedas, tules y organzas trabajadas con bordados delicados hechos a mano. Los motivos naturales aparecen de forma sutil, como pétalos en la seda, ricami densos o elementos en los accesorios, evocando metamorfosis más que formas definidas. La paleta de colores se centra en tonos claros y suaves, reforzando la sensación de sofisticación y ligereza. La colección fue bien recibida como el comienzo de una nueva etapa creativa para la firma, que mantiene la elegancia clásica de Dior mientras la acerca a un público más moderno.










