
En la Semana de la Moda de París de invierno 2026, Julian Klausner marcó un momento de consolidación creativa al frente de Dries Van Noten con su colección Women Autumn/Winter 2026-27. La inspiración central de esta propuesta radica en la identidad adolescente y los uniformes escolares, un tema que el diseñador exploró con profundidad y sensibilidad. Klausner tuvo la idea después de visitar el Lycée Carnot, una escuela secundaria de París, donde fue testigo de la energía de los adolescentes, su timidez, su autoconciencia y sus intentos tímidos de definirse a sí mismos a través de la ropa. Esta experiencia le pareció profundamente humana, no solo adolescente, y se convirtió en el punto de partida para crear una colección que refleja el paso frágil entre el orden del uniforme y el caos de la identidad. Además, la colección también se nutre de referencias visuales a las pinturas de naturaleza muerta flamencas del siglo XVII, que aportan un toque de arte y elegancia a las propuestas.

La colección se caracteriza por una mezcla ecléctica de estilos, texturas y colores que crean looks únicos y expresivos. Las siluetas son verticales y decididas, apoyadas en botas de tacón grueso, y los blazers son el pilar de la colección, algunos con ribetes de contraste para un toque gráfico, otros ajustados en la cintura para resaltar la referencia al uniforme escolar. También se pueden ver abrigos con botones de toggle, chaquetas universitarias, chaquetas vaqueras cortadas con precisión pero estilizadas con un toque rebelde, y vestidos sin mangas con cuellos volantes altos y estampados de xadrez, un clásico del patio escolar. En cuanto a los materiales, se utilizan cintas bordadas, tejidos de jacquard, lentejuelas y cuentas de vidrio, que aportan brillo y textura a las prendas. La paleta de colores se basa en tonos más contenidos como el gris, el negro, el blanco, el marrón y el verde oscuro, mientras que matices más suaves de rosa, azul y amarillo aparecen de forma puntual.

Una de las curiosidades más destacadas de la colección es la elección del lugar del desfile: el Lycée Carnot, una escuela secundaria de París que estaba vacía durante las vacaciones de invierno. Esta elección no fue casual, ya que Klausner quería crear una atmósfera auténtica y cercana a la inspiración de la colección. Otra curiosidad es la forma en que el diseñador transformó las pinturas de naturaleza muerta flamencas del siglo XVII en estampados que se asemejan más a collages de urracas que a piezas de museo. Las flores no son dulces, sino que están un poco amplificadas, a veces pixeladas, a veces tan nítidas que parecen bordadas. Además, Klausner también utilizó la idea de la distorsión, aplicando fragmentos de pinturas pixeladas en los frentes de los abrigos con cuellos levantados y trabajando con el gobeline, un tipo de jacquard que se asemeja a la tapicería, para crear una línea de abrigos largos, chaquetas con bordes dorados y tops de bustier de patchwork. Por último, es importante mencionar que esta colección es la primera que Klausner presenta como director creativo de Dries Van Noten después de haber trabajado en la marca durante ocho años, lo que le ha permitido desarrollar una visión propia y coherente que combina la tradición de la marca con la innovación moderna.










