Edward Theodore Gein (1906–1984) fue un asesino y profanador de tumbas estadounidense, cuya casa en Plainfield, Wisconsin, quedó marcada por atrocidades inimaginables. A lo largo de los años 50, exhumó cadáveres y utilizó pieles y huesos para fabricar objetos macabros como máscaras, muebles y ropa. Confesó haber asesinado al menos a dos mujeres, Mary Hogan y Bernice Worden, y fue declarado mentalmente no imputable, siendo internado hasta su muerte en un hospital psiquiátrico.

La historia de Gein ha inspirado directamente a algunos de los villanos más emblemáticos del cine de terror: Norman Bates en Psicosis, Leatherface en La masacre de Texas y Buffalo Bill en El silencio de los corderos. Su comportamiento extremo —aislamiento, trauma familiar, psicósis y la profanación de tumbas— lo convirtió en una figura central de la macabra inspiración detrás del horror moderno.
La tercera temporada de la antología Monster, creada por Ryan Murphy e Ian Brennan para Netflix, se sumerge en la mente y entorno de Gein, explorando más allá de sus acciones: su infancia dura, su obsesión con su madre y el deterioro mental que lo llevaron a actos monstruosos. El relato busca relatar cómo un hombre ordinario se transformó en una pesadilla viviente, revelando que los verdaderos monstruos pueden ser producto de circunstancias extremas.

Charlie Hunnam interpreta a Ed Gein, acompañado por un elenco de renombre: Laurie Metcalf (como la madre Augusta), Tom Hollander (Alfred Hitchcock), Olivia Williams (Alma Reville), Vicky Krieps, Suzanna Son, Lesley Manville, entre otros. Dirigida por Ian Brennan y Max Winkler, la filmación comenzó en noviembre de 2024 en locaciones como Chicago y Los Ángeles. El estreno mundial está programado para el 3 de octubre de 2025.
Netflix la presenta como la temporada “más perturbadora” hasta ahora, un horror psicológico que va más allá de lo sangriento, enfatizando su impacto en la evolución del género. Charlie Hunnam comenta que su objetivo es “ser lo más auténtico posible” en la representación de Gein —un retrato humano, crudo y sin concesiones—. El mensaje de la antología: los monstruos no nacen, se construyen.









