El legendario John Cena volvió al cuadrilátero con estilo. Tras anunciar que 2025 sería su año de despedida en la WWE, Cena reapareció con un propósito claro: demostrar que sigue siendo una fuerza imparable. Su retorno no solo generó emoción entre los fanáticos, sino que preparó el terreno para uno de los hitos más esperados de su carrera.

Durante el episodio de “Monday Night Raw” del 10 de noviembre de 2025 en Boston, Cena derrotó a Dominik Mysterio para alzarse con el Campeonato Intercontinental, completando así finalmente el “Gran Slam” (haber ganado los campeonatos de WWE, de EE.UU., por equipos y el Intercontinental) que hasta ese momento le había eludido.
Este logro no es simplemente otro título en su vitrina, sino el epílogo perfecto de una carrera de más de dos décadas. Cena ya había conseguido múltiples campeonatos mundiales y títulos secundarios, pero el Intercontinental era la pieza que faltaba para redondear su legado como uno de los más grandes en la historia de la WWE.

Más allá del combate, su victoria captura la narrativa de su retorno: Cena no solo regresó para hacer acto de presencia, sino para reivindicarse, para cerrar el círculo de su trayectoria y para regalarnos un capítulo final digno de su figura. Su presencia amplifica el espectáculo, conecta generaciones de aficionados y reafirma que incluso al final del camino, sigue siendo “el que lo hace todo”.

Ahora, mientras Cena se prepara para su despedida definitiva en el ring, esta coronación le aporta un broche de oro. Él entra en la recta final sabiendo que “ha hecho todo, ganado todo y completado todo”. Y así, la Cenation —su ejército de seguidores— celebra no solo el regreso, sino el triunfo de una leyenda que hoy brilla más que nunca antes de colgar las botas.









