
Cuando las luces de la Met Gala se apagaron, la verdadera fiesta comenzó en Manhattan.

Celebrados en espacios icónicos de Manhattan como el Boom Boom Room de The Standard y el bar Monsieur de Baz Luhrmann, estos encuentros se convirtieron en el escenario perfecto para que las celebridades se relajaran y mostraran su lado más personal y creativo. A partir de la medianoche, los invitados llegaron con cambios de vestuario sorprendentes, transformando la noche en una segunda pasarela donde la moda se mezcló con la diversión y la camaradería.

Los looks fueron el centro de atención, con propuestas que combinaron elegancia, audacia y tendencias actuales. Doja Cat rindió homenaje a Carrie Bradshaw con un vestido deslizante nude que recordó al famoso «naked dress» de Sex and the City, mientras que Cara Delevingne demostró que el esmoquin clásico nunca pasa de moda. Kendall Jenner mantuvo la coherencia estética con un diseño drapeado en tono nude y falda semitransparente, mientras que Hailey Bieber sorprendió con un minivestido blanco de corte corsé que resaltaba su silueta. Por su parte, Margot Robbie y A$AP Rocky apostaron por un estilo más relajado pero sofisticado, combinando jeans holgados con prendas metálicas y detalles brillantes, demostrando que la moda también puede ser cómoda y versátil.

Entre los momentos más comentados destacó la presencia de estrellas como Zoë Kravitz, Charlie XCX y Laura Harrier, que lucieron vestidos de encaje que se convirtieron en una de las tendencias de la noche. También hubo espacio para la originalidad: Sabrina Carpenter cambió su elaborado vestido por un conjunto blanco y negro con corbata, mientras que Venus Williams brilló con un vestido strapless negro que combinaba glamour y elegancia. Sin duda, los after parties de este año confirmaron que, en el mundo de la moda, la fiesta nunca termina y el estilo siempre tiene algo nuevo que ofrecer.










