El Día Naranja, que se conmemora cada 25 de mes desde julio de 2013 por iniciativa de la campaña ÚNETE de la ONU, busca fortalecer la conciencia pública y promover acciones concretas para prevenir la violencia contra mujeres y niñas . El color naranja simboliza un futuro brillante y libre de violencia .
El origen de esta fecha remite a la lucha histórica por la igualdad: vincula la conmemoración internacional del 25 de noviembre —Día para la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres— con el recuerdo de las hermanas Mirabal, activistas dominicanas asesinadas ese mismo día en 1960 . Así, cada mes se renueva el compromiso global, llamando a medios, gobiernos, sociedad civil y ciudadanía a unir esfuerzos.

Una realidad alarmante en México
Las cifras sobre violencia de género en México son preocupantes. Se estima que al menos 6 de cada 10 mexicanas han enfrentado algún tipo de violencia, y nueve mujeres son asesinadas cada día . Además, según datos recientes, la violencia contra las mujeres incrementó 18 % en 2025, un reflejo de una emergencia nacional: más de 10 mujeres son asesinadas cada día, mientras 7 de cada 10 han sufrido violencia en algún momento .
La violencia se despliega en distintos ámbitos: en el hogar, en el transporte público, en la calle y en el trabajo. La mayoría de los casos no se denuncian —hasta un 88 % permanecen invisibles—, lo que agrava la impunidad . Esta pandemia silenciosa incluye violencias físicas, sexuales, psicológicas y económicas .
Doble jornada: el peso invisible que cargan las mujeres
A la violencia cotidiana se suma una realidad menos visible: la doble jornada laboral. Las mujeres mexicanas suelen combinar un empleo remunerado con actividades domésticas y de cuidados. En promedio, dedican entre 40 y 42 horas semanales al trabajo no remunerado—contra apenas 12 a 16 horas de los hombres .
Este desequilibrio implica un desgaste físico, emocional y mental que mina sus posibilidades de acceder a oportunidades laborales dignas, percibir un salario justo y participar en la vida pública. La sobrecarga diaria también afecta su salud, descanso y autonomía económica .
En reconocimiento a esta realidad, el gobierno ha impulsado acciones como la Pensión Mujeres Bienestar, pensada para apoyar a mujeres de 60 a 64 años y reconocer su “doble o triple jornada” . Sin embargo, el reto estructural persiste: urge equidad en el reparto del trabajo doméstico, guarderías accesibles, horarios laborales flexibles y reconocimiento económico del trabajo de cuidado.

Un llamado a transformar
El Día Naranja no es una fecha simbólica que pasa sin impacto: convoca a reflexionar, educar y actuar. Es vital que los medios visibilicen la violencia, que las instituciones implementen protocolos seguros para la denuncia y que las políticas públicas promuevan la corresponsabilidad familiar y social.
Para avanzar, se requieren:
- Educación desde la infancia que erradique estereotipos de género.
- Guarderías públicas y servicios de cuidado accesibles y de calidad.
- Políticas laborales que incentiven la participación masculina en tareas domésticas.
- Protección efectiva para víctimas y sanciones contundentes contra agresores.
Cada 25 de mes, cuando el mundo se tiñe de naranja, es un recordatorio de que todavía hay mucho por hacer. La violencia y la inequidad no son inevitables: son producto de estructuras sociales que podemos transformar. La prevención y la corresponsabilidad son caminos claros para construir una sociedad más justa y segura para todas.
El Día Naranja existe para que eso no quede en una fecha del calendario, sino que sea un punto de partida: ¿cómo puedes tú, hoy, colorear con acciones concretas tu entorno? Pensemos y actuemos en naranja.









