La noche del 30 de octubre la Ciudad de México se tiñó de misterio, glamour y disfraces espectaculares gracias al fenómeno conocido como Beliween, la fiesta de Halloween organizada por Belinda que, desde su primera edición, se ha vuelto un evento imperdible del calendario de celebridades e influencers. La velada suele celebrarse en recintos exclusivos de la CDMX y combina alfombra, performance y mucha intriga alrededor de los looks de los asistentes.

La lista de invitados reúne año con año a figuras del espectáculo nacional e internacional: cantantes, actores, creadores de contenido y modelos que aprovechan la ocasión para lucir sus propuestas más arriesgadas. Nombres recurrentes en coberturas pasadas incluyen a Aislinn Derbez, Bárbara de Regil, Karol Sevilla, Eduardo Capetillo Gaytán y una mezcla interminable de influencers y rostros televisivos que alimentan la viralidad del evento. Estas apariciones han consolidado a Beliween como una de las fiestas de disfraces más comentadas en redes.

En la edición más reciente Belinda volvió a acaparar miradas con un disfraz que fue tema de conversación: se transformó en Greta, el personaje femenino de Gremlins 2: The New Batch, en una puesta en escena que exigió horas de preparación y maquillaje elaborado. Su proceso y las fotos compartidas en Instagram dispararon memes, reseñas de moda y comentarios sobre la inspiración cinematográfica detrás del atuendo.

Más allá del disfraz de la anfitriona, los asistentes desfilaron con apuestas que fueron desde reinterpretaciones clásicas del terror (novia de Frankenstein, vampiros, payasos icónicos) hasta enfoques más pop y provocadores. En ediciones previas se han visto desde Pennywise hasta versiones modernas de Lilith o disfraces que hacen guiños a polémicas del mundo del espectáculo, lo que alimenta la conversación en redes sobre moda, apropiación y espectáculo.

Finalmente, Beliween no sólo es una fiesta: es una plataforma de visibilidad y un termómetro de tendencias entre públicos jóvenes y celebridades. Las fotos, los videos y los comentarios en redes sociales convierten la noche en un desfile viral que influye en disfraces callejeros, contenidos de moda y hasta en discursos sobre imagen pública. Cada edición llega cargada de alusiones, referencias y a veces indirectas que los medios analizan al día siguiente










