Texto y fotos: César Wesche
Entre carcajadas, miradas cómplices y silencios que invitan a pensar, el teatro se convierte en un espejo de la vida cotidiana. «Busco al hombre de mi vida, marido ya tuve» no es solo una comedia; es una experiencia profundamente humana que conecta con quienes han amado, perdido y vuelto a empezar.
La historia presenta a tres mujeres que, tras atravesar una separación amorosa, se enfrentan al desafío más complejo y honesto: reconstruirse a sí mismas. Desde el humor inteligente y la ironía, la obra aborda temas universales como el amor, el deseo, la soledad y la necesidad de volver a creer, reivindicando la sexualidad femenina con sensibilidad, dignidad y una frescura poco común en escena.
El emblemático Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa, en Tuxtla Gutiérrez, fue el escenario perfecto para esta puesta en escena que reunió al público en una noche cargada de emociones. Con las actuaciones especiales de Issabela Camil, Sabine Moussier y Anna Ciocchetti, la obra cobra vida a través de interpretaciones honestas y cercanas, capaces de provocar tanto la risa espontánea como la reflexión íntima.
Escrita por Daniela Di Segni y adaptada por Andrés Tulipano, bajo la producción de Antonio Escobar, esta comedia confirma por qué ha sido reconocida como la comedia número uno en México. El público no sólo observa, sino que participa, se identifica y dialoga constantemente con las actrices, creando una atmósfera cálida y profundamente empática.
La obra nos recuerda que después de una ruptura no todo está perdido; a veces, el verdadero encuentro no es con alguien más, sino con uno mismo. Una obra que celebra la resiliencia femenina, el valor de reírse de las propias heridas y la esperanza de que siempre es posible volver a empezar.














































