Texto y fotos: César Wesche
Más de 20 mil personas dieron vida a una de las expresiones culturales y deportivas más representativas del inicio de año en Chiapas: la tradicional carrera que une a Tuxtla Gutiérrez con el Pueblo Mágico de Chiapa de Corzo, realizada en el marco de la histórica Fiesta Grande, celebración de profundas raíces de Chiapas.
Este recorrido, más allá del esfuerzo físico, simboliza el encuentro entre pueblos, generaciones y tradiciones que se han preservado a lo largo del tiempo. Desde tempranas horas, el Parque 5 de mayo se convirtió en el punto de partida de una manifestación colectiva donde la identidad chiapaneca se expresó en cada paso, en cada saludo y en cada historia compartida a lo largo del camino.
La carrera se distingue por su carácter incluyente y comunitario, reflejo de una cultura que no excluye ni discrimina. Personas de todas las edades, familias enteras, corredores locales, visitantes nacionales e internacionales, así como personas con discapacidad, participaron en un ambiente de respeto y hermandad, reafirmando que la tradición pertenece a todos.
El trayecto hacia Chiapa de Corzo fue también un viaje simbólico hacia la memoria colectiva, recordando que esta práctica forma parte de una herencia milenaria que se fortalece con la participación del pueblo. Cada edición renueva el compromiso de preservar las costumbres que dan identidad a Chiapas y que lo distinguen ante el mundo.
Así, la carrera del parachico que arranca de Tuxtla a Chiapa de Corzo se consolida como un acto cultural vivo, donde el amor por la tierra y el orgullo por las raíces se transforman en movimiento, unión y esperanza. Una tradición que no solo se corre, sino que se siente y se transmite de generación en generación.


















































