
El día de hoy la maison Schiaparelli inauguró la temporada de alta costura primavera-verano en París con un desfile en el Petit Palais que dejó a la crítica y al público maravillados. Bajo la dirección creativa de Daniel Roseberry, la colección titulada «The Agony and the Ecstasy» tomó como inspiración una visita del diseñador a la Capilla Sixtina en Roma, aunque su interpretación no fue literal, sino un despliegue de imaginación que fusionó el legado surrealista de Elsa Schiaparelli con una visión contemporánea de la alta costura. El escenario contó con gigantescos ventanales oscurecidos y una pasarela alfombrada de negro, que sirvió de lienzo para las creaciones que desfilaron con una presencia teatral y escultórica.

Los diseños destacaron por su trabajo artesanal extremo y referencias a la naturaleza y el arte. Entre las piezas más emblemáticas se encuentra un vestido sereia que requirió más de 8 mil horas de trabajo, con un corset en el que se mezclaron 27 tonalidades de azul y una barra adornada con 65 mil penas falsas aplicadas una a una. También sobresalieron looks con bordados en relieve, siluetas escultóricas, y criaturas fantásticas como «infantas terribles» –aves, reptiles y arácnidos– con plumas reales y de seda pintadas a mano, aerografiadas o bañadas en resina y cristales. Elementos como flores que desafían la gravedad, púas en cuellos y hombros, y un traje llamado «Isabella Blowfish» con detalles de pez globo completaron la propuesta, que evocó la fascinación de Elsa por la vida animal.

El front row contó con una parranda de estrellas internacionales que acentuaron el brillo del desfile. Demi Moore se sentó junto a la ex primera dama de Francia Carla Bruni, Farida Khelfa y el actor Vincent Cassel, quien asistió acompañado de Narah Baptista. Jeff Bezos y su esposa Lauren Sánchez también fueron protagonistas, siendo esta última recibida con gran alboroto al lucir un vestido rojo de la casa. Además, otras figuras del cine y la música se sumaron al evento, todas ellas vestidas con piezas de Schiaparelli que reflejaron la estética audaz y surrealista de la marca. La colección no solo consolidó el papel de la maison como referente de la alta costura, sino que también demostró cómo la moda puede convertirse en una obra de arte vestible.










