
En su debut como director creativo de todas las líneas de Dior, Jonathan Anderson presenta una colección Primavera-Verano 2026 que se erige como un profundo diálogo con la historia de la marca, sin dejar de lado su visión contemporánea. La inspiración se basa en el concepto de «codificar y decodificar» el lenguaje de Dior, tomando como referencia obras de Jean-Baptiste Siméon Chardin —artista que valoraba lo cotidiano sobre el espectáculo—, así como el archivo de la casa y su relación con la cultura popular. Un cortometraje de Adam Curtis proyectado antes del desfile, titulado «¿Te atreves a entrar en la casa de Dior?», estableció el tono al fusionar imágenes históricas de la marca con elementos de terror clásico, recordando la grandeza del legado que Anderson ahora lleva en sus hombros, pero también su intención de desafiarlo.

Las prendas femeninas reinventan los iconos de Dior con un toque irreverente y juguetón. La chaqueta Bar aparece en versiones recortadas, con lazos de raso o en tweed Donegal verde combinado con faldas plisadas; el vestido Junon de 1949 es reimaginado con lentejuelas en forma de concha de ostras, mientras que vestidos de encaje livianos y prendas con siluetas de farol actualizan el «New Look» de 1947. También destacan conjuntos de esmoquin con minifaldas de denim, capas amplias de lana sobre tejidos suaves y vestidos espalda descubierta con abrigos de cuello alto. En la colección masculina, se busca un equilibrio entre formalidad y espontaneidad, con chaquetas Bar, esmoquines y chalecos del siglo XVIII-XIX reproducidos tal cual, pero combinados con siluetas relajadas, tejidos como el tweed Donegal y detalles como bordados de rosas y dijes Diorette con aire rococó.

Los accesorios completan la propuesta al fusionar elegancia y modernidad. Entre los destacados se encuentran sombreros de formas arquitectónicas diseñados por Stephen Jones —que mezclan elementos de la corneta de monja y el bicorne militar—, bolsos como el Book Tote con cubiertas de libros clásicos como Las flores del mal de Charles Baudelaire y Drácula de Bram Stoker, y una reinterpretación de la Lady Dior realizada por la artista Sheila Hicks, envuelta en lino y pañuelos trenzados. También destacan los zapatos con lazos en forma de conejito o rosa de col, así como los slingbacks con detalles de lazo y bolsos Cannage de textura suave. Además, Anderson revivió el logo histórico de la marca en tipografía Cochin, un detalle que refuerza la conexión con el pasado mientras señala el camino hacia el futuro.










