
En la noche más importante de la moda, Isha Ambani no solo desfiló, sino que presentó una obra de arte viviente. Su look, diseñado por Gaurav Gupta, fusionó la elegancia contemporánea con la riqueza cultural de la India, convirtiéndose en uno de los momentos más recordados de la noche. El centro de atención fue un saree de tejido de oro, confeccionado por artesanos de la firma Swadesh, que combinaba motivos pintados a mano inspirados en los frescos de Ajanta y las pinturas pichwai, evocando siglos de historia artística del país.

La magia del conjunto radica en el trabajo artesanal que lo sustenta. Más de 50 artesanos dedicaron más de 1.200 horas a crear cada detalle, utilizando técnicas tradicionales como el zardozi, el aari y el nakshi para bordar y adornar la prenda. El elemento más impactante fue la blusa, una pieza que borra la frontera entre ropa y joyería: incrustada con más de 1.800 quilates de piedras preciosas, entre diamantes de corte antiguo, esmeraldas raras, polki y kundan, fue elaborada integrando piezas de la colección privada de su madre, Nita Ambani, lo que le otorga un valor sentimental e histórico inigualable. En la parte posterior, destacaba un sarpech histórico, un adorno tradicional que perteneció a la colección de los Nizam de Hyderabad, datado entre los siglos XVI y XVIII, con incrustaciones de esmeraldas antiguas y diamantes montados en técnica kundan y detalles de meenakari.

Las joyas que completaron el look no solo brillaban por su belleza, sino por su historia y valor. Los collares superpuestos sumaban más de 250 quilates de diamantes de mina antigua, y uno de ellos estaba centrado por una esmeralda de 50 quilates de la firma Lorraine Schwartz. Se estima que el valor total de la blusa y las joyas ronda los 200 millones de rupias, pero su verdadero precio reside en ser un testimonio de la herencia familiar y de la maestría artesanal india, que Isha Ambani llevó con orgullo al escenario global, demostrando que la moda es, ante todo, arte y memoria.









