La última propuesta de Maison Margiela hizo historia al presentar su colección Fall Winter 2026 en Shanghai, marcando un momento significativo para la marca en Asia. Bajo la dirección creativa de Glenn Martens, el desfile trasladó a los asistentes a una atmósfera teatral y onírica, donde la silueta «Artisanal» se reinterpreta una vez más. La inspiración principal parece haber bebido de la estética romántica y oscura, fusionando la herencia clásica de la alta costura con una visión futurista y deconstructiva que caracteriza a la casa.

En cuanto a la paleta de colores, la colección se mueve entre tonos profundos y sobrios, dominados por negros, grises y marrones tierra, que contrastan elegantemente con toques de blanco roto y matices metálicos. Las texturas juegan un papel protagonista, con mezclas audaces de lanas gruesas, cueros trabajados, terciopelos y tejidos reciclados que aportan volumen y complejidad a cada look. Los cortes asimétricos, las costuras visibles y las proporciones exageradas siguen siendo el sello distintivo, desafiando las normas tradicionales de la sastrería.

Los detalles son el alma de esta temporada: se aprecian acabados desgastados y con efecto vintage, botones estratégicamente colocados y elementos arquitectónicos que definen la silueta corporal. La colección no solo reafirma el lenguaje visual único de Margiela, sino que celebra la artesanía y la innovación técnica, presentando prendas que son verdaderas obras de arte funcionales, capaces de narrar historias a través de su forma y materialidad.








