Según explicó, él es un artista que necesita sentir cada nota en el alma para poder crear y conectar con su comunidad. Tras su lucha contra el cáncer y el paso de la pandemia, el músico exploró las frecuencias con el álbum “Sound Healing” (2021), lanzó el premiado en vivo “Life After Vida” (2023) y rindió homenaje al rock en español en “Reflejos de lo eterno” (2024), un disco de versiones de algunos clásicos. De hecho, “Olas de luz” es el primer álbum de temas inéditos desde “Monte sagrado”, grabado en 2018.
La creación de “Olas de luz” fue una verdadera aventura que comenzó en julio de 2024. Draco Rosa decidió hacer una “escapada” junto a su pareja, Monse, buscando inspiración en la Zona Colonial de República Dominicana. Allí, tras recibir la bendición de un caballero desconocido, la magia se desató y los llevó hasta España. Con una libreta de apuntes en mano y una mirada nueva, Draco recorrió desde los paisajes sagrados de la Costa Brava, en Cataluña, hasta los museos de Madrid, transformando cada museo, cada viñedo y cada conversación en una pieza musical donde la guitarra acústica y el sentimiento son los grandes protagonistas.
“Olas de luz” se va entrelazando como un diario de viaje lleno de espiritualidad. Todo comienza con “Penumbra del sueño”, que funciona como un llamado a fortalecernos, una ola de energía que desemboca en la plegaria de “Llama eterna”. El recorrido continúa en Cataluña con “Montserrat”, inspirada en el monasterio y sus rocas sagradas, y se traslada a los museos de Madrid con “El carro de heno”, influenciada por la obra del Bosco. En el barrio de Salamanca, tras un despertar perfecto en un café, nació “Colores del ayer”, mientras que la emotiva “Gracias por un día más” surgió tras escuchar una historia de amor profundo en el pueblo costero de El Masnou.

Finalmente, el disco aterriza en un terreno muy personal y lleno de gratitud. Temas como “Todo por el amor” y “Costa Brava” celebran la vida y los paisajes que marcaron su travesía, mientras que “Somos familia” refleja su regreso a Puerto Rico y el reencuentro con sus padres.
Para Draco Rosa, la vida hoy tiene un ritmo distinto, uno que valora la calma de su hogar en Puerto Rico y la compañía de su pareja, quienes han sido piezas clave en su bienestar actual. Aunque admite que no todo es felicidad perfecta, ha aprendido a manejar los días difíciles refugiándose en la reflexión y aceptando que es válido tomarse un tiempo cuando el ánimo no acompaña. Su enfoque ahora está en construir comunidad y compartir buenas vibras, entendiendo que la música es el puente ideal para conectar con los demás y con su propia esencia.

“Esta vida que llevo es diferente. Está interesante ahora y tengo que pelear, literalmente, para estar presente en todo momento. Por eso me gusta estar en comunidad, aquí en mi negocio, porque es un recordatorio de que tengo que compartir las buenas vibras y, poco a poco, tratar de llegar al próximo nivel, al próximo año de vida”, destacó el músico. “Es un gran estatus el poder envejecer. Es un asunto sumamente importante, y es algo por lo que estoy muy feliz”.