Netflix ha confirmado que a partir de septiembre de 2025 eliminará por completo su plan Básico sin anuncios en países como España y otros mercados, y migrará automáticamente a suscriptores activos a su plan Estándar con anuncios (6,99 € al mes, o $119 MXN). Aunque ese cambio supone un precio ligeramente inferior al plan eliminado (9,99 € o unos 139‑149 pesos), viene con publicidad y además limita parte del catálogo con candados, lo cual ha causado críticas entre muchos usuarios .
Los otros dos planes que ya quedan disponibles son el Estándar sin anuncios (13,99 € o aproximadamente $249 MXN al mes) y el Premium (19,99 € o $329 MXN), con streaming en 4K, más dispositivos simultáneos y todo el catálogo accesible sin interrupciones. En México, aunque oficialmente Netflix no ha anunciado una fecha concreta, se anticipa que esta migración comenzará también en septiembre de 2025 para quienes aún tengan activo el plan Básico.
Este movimiento forma parte de una estrategia mayor para impulsar el modelo publicitario: el plan Estándar con anuncios ya representa cerca del 40 % de nuevas suscripciones globales y ha tenido crecimiento espectacular en 2024‑2025. Netflix apuesta por ads como una fuente clave de ingresos y una manera de simplificar su oferta, limitando el uso compartido y aumentando ARPU (ingreso promedio por usuario).
Desde la óptica del público y la competencia, esta jugada levanta debates: plataformas como Prime Video y Disney+ ya incorporaron publicidad en sus tarifas básicas, pero la diferencia de precio entre versión con y sin anuncios varía. En Netflix, evitar los anuncios cuesta el doble que el plan con publicidad (un aumento de hasta el 100 %). Para muchos usuarios que valoran la experiencia sin interrupciones, este salto de precio puede provocar migraciones hacia otras apps o cancelaciones.
El mercado del streaming está en plena madurez: hay más títulos y propuestas que nunca, pero también precios más altos y modelos híbridos (pago + publicidad). Para el público, la decisión ya no es solo qué plataforma prefiero, sino cuánto estoy dispuesto a pagar para no ver anuncios, y si la diferencia se justifica. Al final, cada quien elige: ver más barato pero con publicidad, o pagar más por la libertad total. Así está el juego hoy, y solo el tiempo dirá si el público opta por ver anuncios o pasar a otras opciones como Amazon, Disney o las plataformas gratuitas financiadas con publicidad.









