
La New York Fashion Week 2026 dejó en claro que la moda contemporánea busca equilibrar audacia y funcionalidad. En la temporada primavera-verano, destacaron tendencias como el naked dressing con prendas transparentes que dejaban ver lencería o piel, los pinstripes reinventados en trajes estructurados y diseños desconstruidos, y el uso de pañuelos como cinturones o accesorios para el cabello.

Además, hubo un regreso a la artesanía con piezas que integraban técnicas de tejido tradicionales, como las colecciones de Patricio Campillo, y toques sorprendentes como el vestido de pipas de limón seco de Pipenco. Para otoño-invierno, Marc Jacobs llevó al pasado con referencias a los años 90, mientras que otras marcas apostaron por siluetas minimalistas y elegantes, con accesorios como bolsos de terciopelo y lona de INYA New York que fusionaron lujo y sostenibilidad.

Altuzarra reinventó flores, plumas y encaje en expresiones surrealistas, mientras que Toteme ofreció una paleta contenida y refinada. La noche de Valentino en Studio 54, con la presencia de Cher, y el «butt skirt» de Colleen Allen fueron otros hitos que demostraron la creatividad sin límites de la moda neoyorquina.










