Shakira se ha vuelto viral recientemente tras difundirse un video en el que aparece junto al reguetonero colombiano Beéle, bailando y moviéndose al ritmo de “Currucuchu” de Niña Emilia, dentro de lo que parece un estudio de grabación. Este breve clip desató rumores de colaboración musical entre ambos, pero también abrió un fuego cruzado en redes por el pasado polémico de Beéle.

El origen de la polémica se remonta a múltiples denuncias que Beéle enfrenta: su exesposa Camila Rodríguez, conocida como “Cara”, lo acusó en el podcast Un Tal Fredo de infidelidad, abandono, vacíos afectivos, de engaños incluso durante su embarazo, y de dejarla sin apoyo económico mientras priorizaba públicamente a su actual ex pareja, Isabella Ladera. También, Isabella Ladera lo acusa de haber filtrado un video íntimo donde ambos aparecían, pidiendo responsabilidades por invasión a la privacidad, maltrato emocional, negligencia, etc. Beéle ha negado en algunos casos estas acusaciones.
Los seguidores de Shakira han recordado que la cantante, tras su separación de Gerard Piqué, construyó una narrativa clara de empoderamiento femenino, de crítica a la infidelidad y al engaño, plasmada en sus canciones y presentaciones escénicas. Contrastar ese discurso con la decisión de mostrarse socialmente cercana (bailando alegre, compartiendo espacio) con alguien que enfrenta acusaciones de haber sido leal sólo a medias y que supuestamente filtró un material íntimo, parece para muchos seguidores una falla en su coherencia. “¿Cómo puedes criticar a los infieles, dedicárseles canciones a los engaños, y luego bailar con uno que enfrenta justo esas acusaciones?”, es uno de los argumentos que muchos expresan.

Las reacciones en redes han sido intensas y divididas: por un lado, hay quienes defienden el derecho de Shakira a colaborar artísticamente con quien ella elija, argumentando separar lo personal de lo profesional, o confiar en que Beéle no ha sido probado culpable legalmente en todos los casos. Otros, en cambio, se sienten decepcionados: critican lo que consideran doble moral o incoherencia, usando expresiones como “se me cayó una ídola”, “¿es éste peor que Piqué?” o acusaciones de que ella monetizó su empoderamiento mientras ahora parece respaldar indirectamente a alguien a quien denuncia otro sector considerable del público.

Hasta el momento, ni Shakira ni su equipo han hecho un comunicado oficial explicando su relación con Beéle, si realmente habrá colaboración musical, o cómo piensa ella enfrentar las críticas. Pero la situación sirve como recordatorio de que para muchas figuras con un perfil público fuerte —especialmente mujeres que han construido parte de su identidad artística alrededor del empoderamiento— cada acción pública es escrutada como posible contradicción. Y los fans, cada vez más, no solo consumen música, sino también coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.









