Texto y fotos: César Wesche
Hablar de infidelidad es hablar de una de las heridas emocionales más profundas que puede experimentar una pareja. Es hablar de confianza rota, de silencios, de preguntas sin respuesta y de un dolor que, en muchas ocasiones, parece imposible de comprender.ÁÑqsq||||||||||||||||||a Sin embargo, ¿qué ocurriría si, antes de señalar a un culpable, nos detuviéramos a observar la historia que existe detrás de una ruptura?
Esa fue una de las reflexiones centrales de la ponencia presentada por Aurora Maffii, psicóloga y sexóloga, quien llevó al público a mirar la infidelidad desde una perspectiva distinta: no como una simple traición que debe ser juzgada, sino como un síntoma que puede revelar grietas emocionales, necesidades no expresadas, desconexiones y conflictos que, en algunos casos, comenzaron mucho antes de la aparición de una tercera persona.
Con una sólida formación académica que incluye un Máster en Sexología y Terapia de Pareja, además de estudios en Psicología y una amplia experiencia en terapia de pareja, terapia familiar y divulgación en medios de comunicación, Aurora Maffii compartió herramientas para comprender la complejidad que existe detrás de uno de los temas más rodeados de tabúes en las relaciones humanas.
Durante su intervención, abordó el concepto del dolor vincular más allá de la culpa, entendiendo el quiebre de una relación como una señal que invita a mirar con mayor profundidad aquello que dejó de funcionar.
Para explicar esta realidad, Aurora presentó la historia de Elodie, una mujer de 33 años que, aparentemente, tenía una vida construida sobre los pilares del éxito: una carrera profesional, un matrimonio estable y una familia que parecía completa.
Aurora Maffii explicó que la infidelidad puede entenderse desde distintas dimensiones. Por un lado, aquella en la que una persona encuentra, a través de alguien más, aspectos de sí misma que parecían olvidados. Por otro, aquella que surge como una respuesta a conflictos y carencias presentes dentro de la relación.
La ponencia también abordó elementos como el secretismo, la intensidad emocional y la conexión que puede llegar a construirse con una tercera persona. Pero quizá uno de los mensajes más profundos fue recordar que cada pareja establece, de manera explícita o implícita, sus propios acuerdos.
Por ello, la infidelidad también puede representar la vulneración de un pacto construido entre dos personas. En ese sentido, hablar de fidelidad no significa negar que podamos sentir atracción o deseo por alguien más.
























