Texto y fotos: César Wesche
Tuxtla Gutiérrez vivió una noche en la que la música dejó de ser únicamente sonido para convertirse en memoria, compañía y emoción. El escenario del Poliforum recibió a Enjambre con su esperado “Daños Luz Tour 2026”, una presentación que reunió a generaciones de seguidores alrededor de uno de los sonidos más representativos del rock alternativo en español.
Desde el instante en que la agrupación apareció sobre el escenario, la energía del público se transformó. Las voces comenzaron a acompañar cada melodía y el recinto se convirtió en un espacio donde los recuerdos personales encontraron una banda sonora.
Enjambre no solamente interpretó canciones; evocó historias. Los corazones que alguna vez encontraron refugio en una letra, quienes han atravesado una despedida, un amor, una ausencia o simplemente esos momentos en los que la soledad parece hacerse más grande, encontraron en la música de la agrupación un lugar para sentirse acompañados.
Y mientras las luces recorrían el escenario, el público también puso su propia luz. Las tradicionales diademas con pequeñas abejas llenaron el recinto, creando una imagen tan singular como simbólica: miles de personas formando un verdadero enjambre unido por una misma pasión.
Con más de dos décadas de trayectoria, la agrupación originaria de Fresnillo, Zacatecas, ha construido una identidad musical que combina nostalgia, introspección y melodías influenciadas por el rock clásico, demostrando que las canciones capaces de hablarle al corazón pueden permanecer vigentes con el paso de los años.
Al frente, la distintiva voz de Luis Humberto Navejas volvió a conducir al público por distintas etapas de la historia musical de Enjambre. Canciones como “Dulce Soledad” y “Visita” fueron recibidas como auténticos himnos generacionales, esas composiciones que con el tiempo dejan de pertenecer únicamente a sus autores para convertirse también en parte de la vida de quienes las escuchan.
El concierto ofreció un recorrido por lo mejor de su trayectoria y confirmó por qué Enjambre se ha convertido en una referencia para los seguidores del rock alternativo en español. Su propuesta ha conseguido trascender generaciones y fronteras, llegando a importantes escenarios y festivales de Iberoamérica.
Pero quizá la verdadera dimensión de una agrupación musical no se encuentra solamente en los escenarios que conquista, sino en las emociones que logra despertar en las personas.
En ese sentido, el “Daños Luz Tour 2026” fue una experiencia de comunión colectiva. Por unas horas, desconocidos compartieron canciones, recuerdos, abrazos y emociones; cada persona llevó consigo su propia historia y encontró en las mismas melodías un significado diferente.
Enjambre demostró nuevamente que la música puede ser una forma de resistencia frente al olvido, un refugio para la nostalgia y un puente capaz de acercar a las personas. Esa noche, en el Poliforum, Enjambre convirtió sus “daños” en luz y la nostalgia en un encuentro humano que permanecerá en la memoria de quienes estuvieron ahí.






















































