Texto y fotos: César Wesche
La tragedia en la mansión de los Valveira (sale mal) es una comedia de enredos ágil, moderna y sumamente divertida que logró envolver al público durante sus dos funciones.
La historia sitúa a los espectadores en la noche de estreno de una supuesta obra de misterio y asesinatos, ambientada en una elegante mansión de San Cristóbal de las Casas. Sin embargo, conforme avanza la función, lo que parecía ser una puesta en escena cuidadosamente preparada comienza a convertirse en un auténtico caos.
Uno de los mayores aciertos de la obra fue la manera en que los jóvenes talentos demostraron su pasión por las artes escénicas. Lo que en apariencia eran olvidos de texto, salidas de personaje, fallas de audio y hasta elementos de utilería que se rompían, formaba parte de la propia trama y se convirtió en el detonante de numerosas risas entre los asistentes.
La puesta en escena logró así construir una atmósfera hilarante que rompió por completo la cuarta pared y convirtió al público en parte de la historia, ofreciendo una experiencia interactiva que mantuvo las risas de principio a fin.
Precisamente, la capacidad de transformar los supuestos errores en parte del espectáculo permitió generar una conexión especial con los espectadores, quienes desarrollaron simpatía y empatía por lo que ocurría sobre el escenario.
A esta experiencia se sumó la participación de las marcas patrocinadoras, que encontraron en la puesta en escena una oportunidad para vincular sus productos y servicios con una experiencia de entretenimiento asociada a emociones positivas, frescura y sentido del humor.

























































































